Los Evangelios para Sanar
Jodorowsky, Alejandro, 2002
Jodorowsky, Alejandro, 2002

EL SERMÓN DE LA MONTAÑA
(Mateo 5:1-2)
(Mateo 5:1-2)
Viendo a la multitud, Jesús subió a la montaña; y sentándose, vinieron a Él sus discípulos. Y tomando la palabra, les enseñaba...
Sube a la montaña, coloca a sus cuatro discípulos a su alrededor y comienza a enseñar. La multitud lo rodea.
Sube a la montaña, coloca a sus cuatro discípulos a su alrededor y comienza a enseñar. La multitud lo rodea.

Al disponerse así, Cristo dibuja un esquema muy particular constituido por el punto que él ocupa en la cúspide de la montaña en que se sitúa, después por un cuadrado que forman los cuatro discípulos, y en seguida por un círculo dibujado por la multitud. Un punto, un cuadrado y un círculo: es un mandala*.
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El amor del padre es infinito. Es tan fuerte como el amor de la madre. El Padre no puede manifestarlo a través de la materia, puesto que no puede amamantar ni dar a luz. Sin embargo, desde que el niño viene al mundo, Él lo toma en sus manos, en su obra espiritual. El Padre es sutil, y tan maravilloso como la Madre.
El amor materno y paterno: estos dos amores se integrarán. El Padre cósmico, la Madre cósmica. Todo símbolo sagrado es siempre andrógino. No puede ser de otro modo.
El amor materno y paterno: estos dos amores se integrarán. El Padre cósmico, la Madre cósmica. Todo símbolo sagrado es siempre andrógino. No puede ser de otro modo.
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LAS DOCE DEFORMACIONES
Generalmente, la tradición intenta en los Evangelios detenernos en la imagen de Cristo crucificado, pensando que todo el mensaje se ha cumplido con la cricifixión. Pero resulta asombroso ver como cada evangelista da una versión distinta de la resurrección.

Los cuatro palos del Tarot -El Oro, El Basto, La Espada y La Copa- nos simbolizan: hablan del cuerpo, del sexo, del intelecto y de la energía emocional. Estos cuatro aspectos de nosotros nos conducirán a nuestro Dios interior.
Es con el cuerpo que comienza el camino de nuestra vida espiritual. Él es el que produce el pensamiento.
El acto de reconocer el cuerpo comienza por lo pies. Una persona que no está consciente de sus pies no puede meditar, ni luchar, ni practicar artes marciales, ni bailar, ni expresarse, ni comunicarse. Su cerebro delira y se extravía: está desequilibrada y no puede pretender una vida espiritual. El desequilibrio se sitúa en todos los niveles: en el intelecto, donde el pensamiento no está bien estructurado, y tampoco asentada en la realidad, no toma posesión del mundo.
El sexo es el segundo punto importante. ¡Sin sexo no hay misticismo! No puede orar quien se "corta" al nivel de la cintura y rechaza su parte inferior. La belleza, la pureza y la eternidad existen en el sexo. El Evangelio no es una historia de querubines: el Cristo, María y José tenían un sexo.
Los otros dos puntos importantes son el intelecto y lo emocional. Estar equilibrado es ser un cuerpo (y no "tener" un cuerpo), ser una energía sexual, una energía emocional y una energía intelectual.
El desequilibrio surge con la aparición de deformaciones. Éstas son en número de doce y se caracterizan por el desborde o la invasión de una energía en el dominio de sus compañeras.
Cuando el Oro está en su lugar, es decir cuando el cuerpo es vivido plenamente por lo que es, ello corresponde a al perfección. El problema aparece en el momento en que las otras tres energías vienen a parasitar el cuerpo o cuando él mismo se sustituye con las demás energías.
Es con el cuerpo que comienza el camino de nuestra vida espiritual. Él es el que produce el pensamiento.
El acto de reconocer el cuerpo comienza por lo pies. Una persona que no está consciente de sus pies no puede meditar, ni luchar, ni practicar artes marciales, ni bailar, ni expresarse, ni comunicarse. Su cerebro delira y se extravía: está desequilibrada y no puede pretender una vida espiritual. El desequilibrio se sitúa en todos los niveles: en el intelecto, donde el pensamiento no está bien estructurado, y tampoco asentada en la realidad, no toma posesión del mundo.
El sexo es el segundo punto importante. ¡Sin sexo no hay misticismo! No puede orar quien se "corta" al nivel de la cintura y rechaza su parte inferior. La belleza, la pureza y la eternidad existen en el sexo. El Evangelio no es una historia de querubines: el Cristo, María y José tenían un sexo.
Los otros dos puntos importantes son el intelecto y lo emocional. Estar equilibrado es ser un cuerpo (y no "tener" un cuerpo), ser una energía sexual, una energía emocional y una energía intelectual.
El desequilibrio surge con la aparición de deformaciones. Éstas son en número de doce y se caracterizan por el desborde o la invasión de una energía en el dominio de sus compañeras.
Cuando el Oro está en su lugar, es decir cuando el cuerpo es vivido plenamente por lo que es, ello corresponde a al perfección. El problema aparece en el momento en que las otras tres energías vienen a parasitar el cuerpo o cuando él mismo se sustituye con las demás energías.
* "representación geométrica y simbólica del universo en el Budismo"; permite a aquel que lo utiliza reintegrarse no solamente en el universo sino en la unidad de conciencia absoluta.
1 comentario:
Les recomiendo este texto que está muy bueno, ha sido escrito por una seguidora de Rolando Toro y Alejandro Jodorowsky.
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