Fin del invierno
Erreguerena, Maríaluisa I., 2007

Testamento

Pido que en mi funeral se vistan de blanco, sea bienvenido cualquiera que necesite estar ahí y se canten melodías que no hagan llorar.

Dejo mi camino a los recién nacidos, mis fantasías a los adultos, mi esperanza a los enfermos y mi libertad a la presos.

Regalo a las monjas mis orgasmos, a los olvidados mi memoria, a los políticos mi inocencia, a los ricos mis carencias, y a los soberbios mi debilidad.

Otorgo mi valor al opresor, mis fortunas a los pobres y mis carcajadas a los deprimidos.

A mi madre mi vida, a mi padre la complicidad, a mis amigos secretos nuevos, a mi hombre mis sueños, a Dios mi fe y a mis enemigos, mi lealtad.

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