Memorias de una bruja que nunca
estuvo en París
Erreguerena Albaitero, María Luisa, 2005


Tal vez escriba y acabo de cumplir doce años y se llevan presa a mi mamá y él me besa los pies con ternura y sus labios se tardan, se detienen, avanzan y a veces sus dientes pero sigo así, tendida aunque a ratos cierro los ojos y vete con Sabina ordena mamá y sale y yo me voy con y es usted una bruja y Sabina ríe y él me besa las pantorrillas y las rodillas y los muslos y su lengua que sabe por que busca y encuentra y no me detengo a preguntarme qué piensa él por qué tengo tanta necesidad de ternura y su lengua es clara y sus pensamientos oscuros y sube hasta mi ombligo y juega y yo quisiera concebir para él y para mí una niña a quién regalarle el universo y una flor negra en la noche de su llegada al lado oscuro de la Luna.

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