La Muerte y sus Ventajas
Cereijido, Marcelino; Blank-Cereijido, Fanny, 1997
Cereijido, Marcelino; Blank-Cereijido, Fanny, 1997

Huelga decir que las consideraciones hechas hasta aquí describen en todo caso la historia de la muerte en la cultura occidental, pero si bien morir es una propiedad fundamental de todo ser humano, las culturas difieren en su visión. Se dice por ejemplo que el hombre del México antiguo no temía a la muerte sino a la vida, que le resultaba difícil, azarosa y llena de incertidumbres. A este conjunto de incertidumbre y fatalidad se le llama Tezcatlipoca, un verdadero demonio o dios de la desgracia. Mientras que para los cristianos la resurrección a un goce o a un sufrimiento eterno depende de haber llevado o no una vida piadosa, el mito mexicano, por el contrario, no aplaza el castigo para después de la muerte, sino que expone al hombre a la angustia durante su vida terrena. Este sentimiento asociado a la vida hacía que los mexicas llamaran al niño recién nacido "prisionero de la vida".
La muerte ponía, por lo tanto , fin a una situación de dolor en la vida, concebida como una sucesión de catástrofes. La religión prometía una felicidad: la de morir para servir a los dioses; en consecuencia, la muerte era para ellos el principio de la existencia verdadera y Tláloc, dios de la lluvia, recibía en el paraíso terrenal a los que habían sufrido durante su vida. Ahí renacían, transformados en otros.
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