Monólogos de la Vagina
Ensler, Eve, 1998


En un proceso por brujería celebrado en 1593, el inquisitor (un hombre casado) por lo visto descubrió un clítoris por primera vez. Lo identificó como una tetilla de diablo, prueba concluyente de la culpabilidad de la bruja encausada. Se trataba de <<un pequeño bulto de carne, con forma protuberante como si fuera una tetilla, con una longitud de media pulgada>> que el carcelero, <<al percatarse de él a primera vista, no quiso revelar, pues se hallaba junto a un lugar tan secreto que no era decente mostrar. Finalmente, sin embargo, reacio a ocultar un asunto tan extraño>>, se lo mostró a diversos circunstantes. Dichos circunstantes jamás habían visto nada igual. La bruja fue declarada culpable.

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