
Si escoges una compañera, el lazo que te una a ella debe ser indisoluble, puesto que un día ambos contemplaréis al Absoluto cara a cara.
Debes compartir con ella las alegrías eternas. Sus pensamientos al igual que los tuyos, deben todos converger en la poseción del Absoluto.
No puedes vivir sino junto a la que, cogida de la mano, camina contigo por la vía; junto a la que busca contigo la entidad de tres ángulos(1*) y te ayuda en la Gran Obra.
La esposa del alquimista es Pernelle(2*), discreta y sabia que lleva en el dedo el anillo del lazo soberano(3*), que refleja todos los pensamientos del maestro y que, a su vez, vela sobre el atanor cuando le exige la hora.
Si has escogido mal, arroja una última mirada sobre este misterio que no te está destinado, llena tus ojos con su claridad, y cierra este libro.
Puedes abandonar la vía del Absoluto, al que no llegarás nunca. ¡ Desciende a los infiernos(4*), desgraciado, con el ser inútil que has atado a tu carne, con la cáscara vacía que arrastras con tigo, y entra en la vía de la mediocridad que es ahora tuya y de la que nunca deberías haber salido!
Pero si tu compañera adorna verdaderamente tu vida, continúa con ella la progresión contemplativa hacia el Absoluto.
Ella debe obtener los mismos frutos que tú de las presentes meditaciones. Pero no olvides que su vía de perfeccionamiento, pese a la coincidencia del objetivo final, es diferente de la tuya, cosa que conocerás estudiando con atención su construcción microscópica.
Paracelso lo enseña expresamente: Archaeus alius in viro, alius in faemina.*
Es de ti de quien ella debe recibir la iniciación, al igual que tú mismo la recibes de la divinidad. Recuerda este punto esencial y guárdate de orientarla en una vía que no es la suya.
1* Entidad de tres ángulos: Los filósofos dicen que su materia tiene tres ángulos en su sustancia: la sal, el azufre y el mercurio.
2* Pernelle: esposa de Nicolás Flamel, ante la cual realizó sus transmutaciones.
3* Anillo del lazo soberano: las diferentes conexiones de los cuatro elementos que parecen componer una cadena cuyo resultado es el mercurio filosofal.
4* Infiernos: trabajo inútil de los falsos alquimistas que nunca llegarán a la culminación de la obra.
* El principio es uno en el varón, otro en la mujer.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario