De Escritores, Poetas y Locos,
Algarabía, 2009



El amor en Sor Juana.


Este amoroso tormento

[fragmento]

Este amoroso tormento

que en mi corazón se ve,

sé lo que siento, y no sé

la causa porque lo siento.

Siento una grave agonía

por lograr un devaneo,

que empieza como deseo

y acaba en melancolía.

Y cuando con más terneza

mi infeliz estado lloro,

sé que estoy triste, e ignoro

la causa de mi tristeza.


Los Contemporáneos.


Dichoso amor el nuestro, que nada y nadie nombra:

prisionero olvidado, sin luz y sin testigo.

Amor secreto que convierte en miel la sombra

como la florescencia en la cárcel del higo.


Los fuegos de Marguerite.


Soledad... Yo no creo como ellos creen, no vivo como ellos viven,

no amo como ellos aman... Moriré como ellos mueren.


Un corazón es tal vez algo sucio. Pertenece a las tablas de la anatomía y al mostrador del carnicero. Yo prefiero tu cuerpo.


Te deseo con horror una traición de Camilo, un fracaso junto a Claudio

y un escándalo que te aleje de Hipólito. No me importa cuál sea el paso

en falso que te haga caer sobre mi cuerpo.


Se dice loco de alegría, también podría decirse cuerdo de dolor.


¿Quién soy yo? Aproximación a Samuel Beckett.


<<-¿Y si nos arrepientiéramos?

-¿De qué?

-¡Hombre! No hace falta entrar en detalles.

-¿De haber nacido?...>>


El beat de Burroughs.

Arribaste al planeta Tierra en San Luis Missouri hace 83
años. Tu abuelo inventó la máquina sumadora. Tu madre
acabó sus días en el manicomio. A tu esposa le metiste
una bala en la sien. Tu hijo murió alcoholizado en una
calle de Florida. Te cortaste la punta de un dedo y se lo
obsequiaste a tu psicoanalista. Libaste y te pinchaste las
venas hasta la atrocidad. Supiste de los bajos fondos
mexicanos y marroquíes. Fuiste a Chalma y te molestó la
muchedumbre. Probaste Lecumberri, los penes islámicos,
las terapias desintoxicadoras inglesas, la selva
amazónica. Te enamoraste de Allen Ginsberg. De dos o
tres gandules. Acabaste tus días amando a tus gatos. Te
atragantaste de locura. Besaste los labios de la insania.
La demencia acarició tus hombros. Le escupiste a la
muerte en los dientes. Saliste ileso.


Efraín Huerta y sus plagios.

Plagio LVIII


Nadie

Sabe

Para

Quién

Se

Casa


Plagio LVII


La que

Quiera

Azul

Celeste

Que

Se

Acueste


Lo que no sabíamos que sabíamos.

Uno quiere a las cosas y a las personas según lo que tiene o no tiene,según los huecos que van dejando. Nuestras necesidades y deseos varían en la medida que perdemos o nos abandonan o nos desposeen, también nuestros sentimientos

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