Cuentos Sobrenaturales
Fuentes, Carlos, 2012

Por boca de los dioses
Todas las cosas... las cosas están naturalmente hechas para cambiar, alterarse, morir, a fin de producir otras que las sucedan...
El robot sacramentado
¿Qué es primero? ¿El nombre, o la cosa?
Sólo Adán y Eva, a los que en reconocimiento de su más reciente sacrificio se les regalaron dos robots para ellos solitos, entendierón que las máquinas, al ser bautizadas, no dejaron de funcionar, pero tampoco de revelarse. Hablándoles, mirándolas, el hombre y la mujer acabaron por verse a sí mismos, ni realidad material cerrada ni convención caprichosa aunque útil sino, en efecto aproximación permenente a una naturaleza, una personalidad y un deseo jamás concluidos, siempre abiertos, capaces de descendencia y multiplicación.
Bautizados los robots se volvieron parte de un mundo en cierta manera más abierto, generoso e inacabado, y en él se reconocieron también el primer hombre y la primera mujer.
Fue Dios, sin embargo, quien, complacido, bendijo la unión de sus primeras criaturas y de las criaturas de sus criaturas, y dijo la última palabra:
-En verdad os digo que afortunadamente aún existe una gran diferencia entre quienes fabrican robots y quienes los imaginan.
Aura
El hombre caza y lucha. La mujer intriga y sueña;
es la madre de la fantasía, de los dioses. Posee
la segunda visión, las alas que le permiten volar
hacia el infinito del deseo y de la imaginación...
Los dioses son como los hombres: nacen y
mueren sobre el pecho de una mujer...
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