El Evangelio según Jesucristo
Saramago, José, 2010
 

Es posible que nunca llegues a saber nada del destino de tu hijo, quiza tu propio destino esté a punto de cumplirse, no preguntes, hombre, no quieras saber, vive sólo tu día.

... pero la experiencia y la práctica de la comunicación, a lo largo de las edades, ha venido a demostrar que la síntesis no pasa de ser una ilusión, es así, con perdón, como una invalidez del lenguaje, no es querir decir amor y que la lengua no llegue, es tener lengua y no llegar al amor.

La cuestión no está en divorciarme de ella, la cuestión estaría en divorciarme de mí, y eso no es cosa que se pueda hacer,

... se miraba así mismo con un sentimiento de indiferencia, como se mira el vacío, en el vacío no hay cerca ni lejos donde posar los ojos, verdaderamente no es posible fijar una ausencia.

Mucho se ha hablado de las coincidencias de las que la vida está hecha, tejida y compuesta, pero casi nada de los encuentros que, día a día, van aconteciendo en ella, y eso a pesar de que son estos encuentros, casi siempre, los que orientan y determinan la misma vida, aunque en defensa de aquella concepción parcial de las contingencias vitales sea posible argumentar que un encuentro es, en su más riguroso sentido, una coincidencia, lo que no significa, claro está, que todas las coincidencias tengan que ser encuentros.

Tras el tiempo, tiempo viene, es sentencia conocida y de mucha aplicación, pero no tan obvia como  pueda parecer...
... porque todo ser humano tiene por delante, en cada momento de su vida, cosas buenas y cosas malas, tras de unas, otras, tras tiempo, tiempo.

... aquel que conoció el amor de la carne y en él se reconoció hombre.

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