Ecce Homo
Nietzsche F., 2005
 
 
 
Por qué soy tan sabio
 
* No cree ni en la "desgracia" ni en la "culpa", liquida los asuntos pendientes consigo mismo, con los demás, sabe olvidar, es bastante fuerte para que todo tenga que ocurrir de la mejor manera para él.
 
* A un dios que bajase a la tierra no le sería lícito hacer otra cosa que injusticias, tomar sobre sí no la pena, sino la culpa, es lo que sería divino.
 
* La mujer, por ejemplo, es vengativa: esto viene condicionado por su debilidad, lo mismo que viene condicionado por ella su excitable sensibilidad para la indigencia ajena.
 
Por qué soy yo tan inteligente
 
Quien me ha visto en los setenta días de este otoño, durante los cuales he producido sencillamente, sin pausa, cosas de primera categoría, que ningún hombre volverá a hacer después de mí, ni ha hecho antes de mí, con una responsabilidad para con todos los siglos que me siguen, no habrá percibido en mí rasgo alguno de tensión, antes bien una frescura y una jovialidad exuberantes. Nunca he comido con sentimientos más agradables, no he dormido jamás mejor. No conozco ningún otro modo de tratar con tareas grandes que el juego: éste es, como indicio de la grandeza, un presupuesto esencial. La más mínima compulsión, el gesto sombrío, cualquier tono duro en la garganta son, en su integridad, objeciones contra la persona, ¡y mucho más contra su obra! No es lícito tener nervios.
 
Por qué escribo libros tan buenos
 
* Lo repito, en mi vida se puede señalar muy poco de "malvada voluntad". En cambio, demasiado de estupidez pura.
 
* Cuanto más mujer es la mujer, tanto más se defiende con manos y pies contra los derechos en general: el estado natural, la guerra eterna entre los sexos, le otorga con mucho el primer puesto.
 
* ¿Se ha oído mi respuesta a la pregunta sobre cómo se cura una mujer, sobre cómo se le "redime"? Se le hace un hijo. La mujer necesita hijos, el varón no es nunca nada más que un medio, así habló Zaratustra.
 
El nacimiento de la tragedia
 
El conocimiento, el decir sí a la realidad, es para el fuerte una necesidad, así como son una necesidad para el débil, bajo la inspiración de su debilidad, la cobardía y la huida frente a la realidad, el "ideal". El débil no es dueño de conocer: los decadentes tienen necesidad de la mentira, ella es una de sus condiciones de conservación.
 
Las intempestivas
 
Mi listeza es haber sido muchas cosas y en muchos lugares, para poder llegar a ser una única cosa.
 
Más allá del bien y del mal
 
... fue Dios mismo quien, al final de su jornada de trabajo, se tendió bajo el árbol del conocimiento en forma de serpiente: así descansaba de ser Dios... Había hecho todo demasiado bello. El diablo es sencillamente la ociosidad de Dios cada siete días.
 
Genealogía de la moral
 
Pues el hombre prefiere querer incluso la nada a no querer.
 
Por qué soy yo un destino
 
Definición de la moral: moral - la idiosincrasia de decadentes, con la intención oculta de vengarse de la vida, y con éxito. Doy mucho valor a esta definición.


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