Algarabía, 2009
- Mojigata -
María Moliner, por su parte, dice que mojigato <<se aplica a las personas que se escandalizan con excesiva facilidad por la inmoralidad de las cosas, que muestran recato, moralidad o virtud exagerados o afectados>>, y para muestra pone algunos sinónimos como monjil, pazguato, pudibundo, remilgoso, timorato, mustio y hasta melindroso e hipócrita.
Mojigatas conocemos todos -siempre hay una tía, una prima o una suegra- y la verdad es que les huimos porque, además de ser moralistas en su propia conducta, lo son en la de los demás y siempre están diciendo cosas como: <<¿Ya viste que Fulanita...?>> o <<¿Te habías dado cuenta que...?>>. ¡Qué cosa! Yo, por eso, a una mojigata no la quiero tener cerca ni lejos. Pues la que es mojigata -a diferencia de la disoluta- es melindrosa y no <<se disuelve>> con la vida y sus placeres, sino que los rechaza y les <<hace el fuchi>>. Asi que, si de escoger se trata, yo prefiero mil veces ser una cómica, exótica, lángara y disoluta que una mojigata, por aquello de que sólo se vive una vez.
- Andar de calavera -
En el piso de arriba viven tres solteros que son una verdadera lata, pues organizan <<reuniones>> que terminan hasta las seis de la mañana. En la junta de condóminos expuse esta situación para ponerles un alto, pero Fidelio, un señor de 85 años, me dijo: <<No es que sean malos, sólo andan de calaveras>>.
Eso me recordó un artículo de Mariano José de Larra, de 1835, que explica: <<El calavera debe tener lo que se llama talento natural por unos; despejo por otros; viveza por los más; es decir [...] debe tener lo que se llama poca aprensión [...] manda en todas sus acciones la publicidad, el vivir ante los otros [...] Un tonto, un timorato del "qué dirán", no lo será jamas>>.
Al parecer, este término se acuñó durante la ocupación musulmana en España. Se cuenta que algunos intrépidos pasaban sus veladas en los cementerios, entre calaveras; de ahí, dicho adjetivo, que define todo un tipo psicológico. Calaveras son aquellos hombres audaces por naturaleza, rebeldes, que no sientan cabeza; son generosos, inconscientes y públicos; viven en la voluptuosidad de lo incesante, lo impredecible, lo inconstante, pues buscan en ello la <<sal>> de la existencia. Hay distintos tipos: el calavera lampiño, el gran calavera, el calavera temerón, el calavera plaga, el seudocalavera, el calavera ilustrado y hasta la mujer calavera.
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