El Fin del Mundo
y un Despiadado País de las Maravillas
Murakami, Haruki, 2013

EL FIN DEL MUNDO
La biblioteca
¿sabes? Me pregunto si, hace tiempo, no habremos vivido todos en un lugar completamente distinto, si no habremos llevado todos una vida completamente diferente. Y si, por una razón u otra, estas vivencias no se han borrado de nuestra memoria y vivimos ignorándolas. ¿No lo haz pensado nunca?
-Nunca -dijo ella-. Pero es posible que se te ocurran estas cosas porque eres el lector de sueños. El lector de sueños piensa y siente de una manera muy distinta a los demás.
EL FIN DEL MUNDO
El coronel
Recuerda bien lo que voy a decirte: lo que puedan enseñarte los demás acaba en sí mismo, lo que aprendes por tu propia cuenta forma parte de ti. Y te será de gran ayuda. Abre los ojos, aguza el oído, haz trabajar la cabeza, descifra el significado de las cosas...
EL FIN DEL MUNDO
La llegada del invierno
- Lo que yo pienso -dije- es que la gente pierde el corazón cuando se les muere la sombra. Sucede así, ¿verdad?
- En efecto.
EL DESPIADO PAÍS DE LAS MARAVILLAS
Fin del mundo. Charlie Parker. Bomba de relojería
- Es que pareces tan cansado... Pero a ti el cansancio parece darte una especie de energía. Y eso, ¿sabes?, no acabo de entenderlo.
- Sí, estoy muy cansado -dije.
- ¿Y cómo es eso? Me refiero a qué se siente cuando uno está cansado -quiso saber la muchacha.
- Pues gran parte de las emociones van haciéndose más y más confusas. Sientes lástima de ti mismo y te enfadas con los demás, sientes lástima de los demás y te enfadas contigo mismo..., en fin, esas cosas.
EL DESPIADADO PAÍS DE LAS MARAVILLAS
Brazaletes. Ben Johnson. Diablo
Cuando una persona quiere alcanzar algo, piensa de manera espontánea en tres cosas: ¿Qué he conseguido hasta el momento? ¿En qué posición me encuentro ahora? ¿Qué debo hacer de aquí en adelante? Si uno no puede contestar a estas tres cosas, sólo le queda el miedo, la falta de confianza en sí mismo y el cansancio.
EL DESPIADADO PAÍS DE LAS MARAVILLAS
Palomitas de maíz. Lord Jim. Desaparición
La equidad es uno de los conceptos que sólo son válidos en un mundo extremadamente limitado. Pero este concepto se extiende a todas las manifestaciones de la vida. Desde los caracoles y los mostradores de las ferreterías hasta la vida matrimonial. Lo abarca todo. Aunque nadie me lo pidiera, aquello era lo único que yo podía dar. En este sentido, la equidad se parece al amor. Lo que uno está dispuesto a dar y lo que te piden son dos cosas distintas. Por eso, precisamente, muchas cosas habían pasado de largo ante mis ojos o, tal vez, por el interior de mi corazón.
EL FIN DEL MUNDO
Pájaro
Esta ciudad la haz creado tú. Tú lo has creado todo. La muralla, el río, el bosque, la biblioteca, la puerta, el invierno. Todo, absolutamente todo. Este lago también, la nieve también. Lo sabía perfectamente.
- ¿Y por qué no me lo dijiste antes?
- Porque si te lo hubiera dicho, habrías querido quedarte, como, efectivamente, pretendes hacer. Y yo quería sacarte de aquí, a toda costa. Porque el mundo en el que tú debes vivir está fuera. -Se sentó en la nieve y negó varias veces con la cabeza-. Y ahora que lo has descubierto, ya no querrás escucharme, ¿verdad?
- He contraído una responsabilidad -dije-. No puedo abandonar un mundo y a unas personas que yo mismo he creado a mi antojo. Lo siento por ti. Lo siento en el corazón y, además, va a ser muy duro separarme de ti. Pero tengo que asumir la responsabilidad de mis actos. Éste es mi mundo. La muralla es la muralla que me cerca a mí mismo, el río es el río que fluye por el interior de mi cuerpo, el humo es humo que se alza cuando yo mismo ardo.
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